Examen sorpresa

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Miguel Ángel Ariza Pérez. EvaluAcción

¿Recuerdas tu experiencia como estudiante?, ¿has escuchado esto alguna vez?: “La próxima semana hay examen sorpresa”, o “Saquen un folio, hay examen sorpresa. Primera pregunta …”.

¿Examen y sorpresa?

Por si cabía la duda, he buscado la definición de ambos conceptos:

  • Examen: es una prueba en la que se mide el nivel de conocimientos, aptitudes, habilidades o de unas capacidades físicas.
  • Sorpresa: Acción y efecto de sorprender. (Conmover, suspender o maravillar con algo imprevisto).

Nunca he comprendido muy bien cómo es posible que los docentes usemos estas dos palabras dentro de una misma frase. Para mí son dos términos totalmente opuestos.

Si hablamos del examen como un instrumento de evaluación, no creo que la sorpresa sea una buena compañera de la evaluación.

Si entendemos sorpresa como un hecho/artefacto que genera alegría y felicidad, no creo que esa sea la sensación que normalmente genera este tipo de examen.

Además, suelo vincular esta paradoja (“examen sorpresa”) con un proceso de evaluación poco eficaz y no muy justo, o al menos, no válido para todos los contextos e individuos. Podría ser esta una nueva paradoja, ¿por qué la cultura del aprendizaje ha asumido el examen como el instrumento de evaluación más objetivo y fiable?, ¿por qué los docentes entienden el examen como la mejor vía para evaluar a sus estudiantes?, …

Incluso ahora (entiéndase ahora como la última década) con la llegada de las competencias, tenemos dificultades para encontrar instrumentos de evaluación que se ajusten a las necesidades de este desafío, pero seguimos apostando por el examen.

Obviando las incongruencias del sistema, la respuesta de los docentes ante los nuevos retos de la evaluación todavía no es clara.

Se suele hablar de la evaluación alterativa como una respuesta profesional  que se contrapone a la evaluación tradicional basada, en muchas ocasiones, en examen, libreta y comportamiento. Las 3 “P”: presentación, práctica, prueba.

Estos conceptos de evaluación alternativa vs tradicional, podrían responder a dos visiones opuestas de la enseñanza, como se recoge en este esquema:

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En una entrada que realicé en mi blog hablaba de Evaluación y Aprendizaje Basado en Proyectos, y en ella se recogen las herramientas e instrumentos de una evaluación integrada y dinámica, a la que hace referencia el esquema anterior. Pero sería un error pensar que solo debemos apostar por una evaluación alternativa si nos hemos decidido por el ABP.

Lo razonable sería establecer nuestro modelo de evaluación tras responder una sencilla pregunta: ¿qué es evaluar?, o mejor, ¿para qué evaluamos?

Para poder responder a estas y otras preguntas, podríamos basarnos en las reflexiones que ya Neus Sanmartí en 2007 recogía en su libro “Evaluar para aprender”:

  • La evaluación es el motor del aprendizaje, de ella depende tanto qué y cómo se enseña, como el qué y el cómo se aprende.
  • El objetivo de la evaluación es la regulación de las dificultades y errores del alumnado y del proceso de enseñanza.
  • El error es útil.
  • Lo más importante: los estudiantes deben aprender a autoevaluarse.
  • En el aula todos evalúan y regulan (auto-, co- y hetero- evaluación)
  • La función calificadora y seleccionadora de la evaluación también es importante, siempre y cuando parta de una evaluación-regulación realizada a lo largo de los procesos de enseñanza y aprendizaje.
  • La evaluación sólo calificadora no motiva.
  • Es necesario diversificar los instrumentos de evaluación.
  • Los instrumentos y métodos de evaluación aplicados deben promover prácticas de aula innovadoras.
  • Evaluar es una condición necesaria para mejorar la enseñanza.

En realidad, podríamos resumir que evaluar es sinónimo de regular, evaluamos para detectar posibles dificultades en el proceso de aprendizaje y poder ayudar a su solución. La evaluación se convierte en una actividad cotidiana que no se separa de la enseñanza, no existen momentos para enseñar y momentos para evaluar. La idea es crear situaciones de aprendizaje que permitan a nuestros estudiantes aprender mientras “todos” evaluamos ese proceso. Hablamos de “todos” porque en el proceso de regulación del aprendizaje deberían intervenir al menos tres agentes: el propio estudiante, sus compañeros de clase y el/la docente, poniendo en práctica mecanismos de autoevaluación, coevaluación y heteroevaluación.

Dicho todo esto, y volviendo a nuestro “examen sorpresa”, ¿qué papel puede jugar él en este proceso? No es difícil imaginar que el examen, como instrumento de evaluación, queda relegado a “uno más”, y no el único o principal, dentro del abanico de posibilidades.

Continuando en esta reflexión, debemos por tanto, como docentes, acudir a nuestros centros con un “maletín evaluador” lo más variado, eficaz y justo posible, en tanto nuestras clases lo son también. Si hacemos una apuesta por la enseñanza alternativa (figura 1) debemos acompañarnos de instrumentos y herramientas de evaluación que nos faciliten la labor.

¿Qué instrumentos de evaluación podemos usar? Aunque dedicaremos otra entrada para describir algunos de los principales instrumentos de evaluación alternativa, enumeraremos aquí los más usuales. Para ello debemos partir de una premisa, como docentes diseñamos “nuestras clases” como una secuencia de actividades que nos permiten desarrollar el aprendizaje de nuestros estudiantes. Si esto así, podríamos afirmar que la enseñanza se convierte en una consecución de actividades en las que generamos aprendizaje, alguna de las cuales usamos para la evaluación. Es decir, la evaluación se centra en la puesta en práctica de actividades de diversa índole y dificultad. Por tanto, si hablamos de evaluación alternativa estaremos hablando de actividades y tareas como: experimentos, desarrollo de proyectos, debates, productos de los estudiantes, prácticas reales, investigaciones de campo, exposiciones, simulaciones, resolución de problemas, estudios de casos, …, todas ellas analizadas, recogidas y revisadas a través de herramientas como portafolios, observación, diarios de aprendizaje, entrevistas, rúbricas, dianas de evaluación, …

Pero, ¿sólo es importante la evaluación del estudiante?, ¿sólo debemos hablar de la evaluación sumativa?.

Es evidente que como profesionales docentes, nos toca evaluar todo el proceso y dar la importancia que se merece a la evaluación formativa. La evaluación en esta faceta adopta la función pedagógica que sirve para regular los procesos de enseñanza-aprendizaje. Sobre este tema podemos encontrar dos entradas de Diego Ojeda en este mismo blog en las que se recogen diversos instrumentos y herramientas analógicos y digitales que nos ayudarán en la evaluación formativa.

¿Cuál es tú opinión?, o si me lo permites: ¿y tú, cómo evalúas?

¿Crees que otra evaluación es posible? Un diseño erróneo del proceso de evaluación puede llevar a nuestros estudiantes a un antiguo dilema: ¿aprobar o aprender?. Si os apetece, podéis leer sobre esta reflexión de Carlos Magro en su blog co.labora.red

 

 

Dra. Ana Cerini. Paraná, Entre Ríos, Argentina. 
Comunidad de Educadores de la Red Iberoamericana de Docentes.
Las personas somos seres sociales, necesitamos el encuentro con otros. Enseñarles a cuidarse cada uno y en conjunto. La educación abre puertas a sus alumnos. Sólo el Estado puede nivelar a todos para la comunicación digital, aprendizaje y prevención de la salud comunitaria, atendiendo juntamente a sus instituciones educativas, tanto de gestión estatal, como de gestión privada.

Cuando los diversos países decidieron la apertura de las instituciones educativas, y pasar de la virtualidad a la presencialidad, ¡suponemos lo han efectuado pensando que la pandemia ya pasó!

Si lo miramos desde la ocupación de los ciudadanos en las terapias intensivas, vemos que disminuyó a un nivel realmente muy bajo, casi normal, sin necesitar mayores esfuerzos complementarios para mantener la salud de la población. 

Las vacunas -tan bastardeadas al principio- convocaron a muchísimas personas adultas y también pidieron para sus hijos menores. Podemos orgullecernos de la gran cantidad de científicos en numerosos países, incluyendo el nuestro, ocupándose de desarrollar nuevas vacunas, adaptadas a las necesidades que vayan emergiendo y complementen los eventuales hechos que vayan surgiendo.

¡¡¡Ciertamente todo se ha presentado como que ya pasó, …pero no pasó!!! En primer lugar, debemos señalar que se habla de diferentes variantes del virus que nos acosa, que pueden llegar a invadir los diferentes países y continentes. Si es así, entonces confirma que aún no pasó totalmente. Es necesario atender las secuelas que la pandemia dejó además de los huecos no cubiertos que nos mostró.

En general los alumnos han llegado muy contentos a las instituciones educativas, encontrándose con sus compañeros; varios con tristeza por los familiares y/o amigos fallecidos y, al mismo tiempo, darse cuenta que no están todos los compañeros que estaban al iniciarse la pandemia. Estos últimos no fallecieron, sino que quedaron afuera, no volvieron a integrarse. Todo lo desgajado genera dolor y pena.

Muchos de ellos lo hicieron porque no pudieron conectarse, vincularse, entrelazarse en las clases virtuales, dejando, abandonando. En los que se incorporan, surge una sensación de vacío existencial. Esto debe ser atendido por las instituciones educativas y sus docentes para acceder a la búsqueda y nueva inserción de cada uno de sus alumnos. Encontrar la forma más accesible para ir a buscarlos, entusiasmarlos, devolverles el gusto y el ansia por aprender. Otros varios no volvieron porque los trabajos de cada padre cerraron y los dejaron sin posibilidades económicas de sobrevida. No se sintieron en condiciones de presentarse ante sus compañeros y docentes, no contaban con la seguridad de haber podido participar en todas las actividades virtuales por las que transitaron sus compañeros, como así también, el haber vivido necesidades básicas insatisfechas.

No pudieron afrontar el trauma que la pandemia provocó. Aquí, en este punto, debemos reflexionar acerca de la importancia de la presencia del Estado. Es de relevancia efectuar esta reflexión, ya que en ella se centraliza el modelo de país que queremos. El neoliberalismo imperante no lo considera en ningún momento posible, pero Keynes, cuando EEUU estuvo en enormes dificultades económica y laborales, lo insertó allá y sacó adelante a su país, ciudades y población.

La presencia del Estado implica la necesidad de respuestas valiosas con políticas públicas para rescatar a todos los que han transitado el drama acarreado por la pandemia. En mi país, durante tal crisis epidemiológica se entregaron tarjeas alimentar para quiénes se hallaban en estado de vulnerabilidad alimenticia, se efectuaron aportes a las empresas para asegurar el pago de sueldos sin tener que cerrar y dejar a sus empleados sin ningún recurso. El despido fue prohibido hasta que pasara esta situación carencial que acarreó la pandemia. Se creó la Nube gratuita para que fueran muchos los que pudieran conectarse y se estableció que la conexión por internet correspondía entenderla como un derecho humano esencial.

En tiempos de pandemia con educación virtual, la conexión fue indispensable. Muchos no pudieron lograrla, hasta que el Estado se hizo cargo de poder ayudar a los sectores más vulnerables y, así y todo, aún falta mucho para lograrlo plenamente, ya que el gobierno neoliberal anterior a 2020 se encargó de colocar al Estado en situación de precariedad, sosteniendo que cada uno debe salvarse como pueda y lo endeudó para los próximos 100 años.

La española Remedios Zafra critica al contexto capitalista señalando que “sostiene a la cultura digital y normaliza que el poder económico esté dominando internet por encima del político y ciudadano” … Señala que internet desde los años 2000 es “colonizado por las empresas que gestionan y condicionan nuestro acceso y vida online”.

Los señalamientos que efectúan diversos autores deben ser tenidos en cuenta al formular las políticas públicas, ya que, ante el pensamiento de la autora indicada, deberá implementarse una capacitación urgente para aprender a discernir que es lo que proponen, y en que medida llegan a diferenciarse de los intereses nacionales y/o personales, ya que toda la metodología digital es necesaria que la empleemos. Zafra continúa señalando que, ante la pandemia, “lo que era opcional, se ha vuelto necesario”, tanto para niños, jóvenes, personas adultas y ancianas. Nosotros mismos lo vamos comprobando día a día.

Con la tecnología digital cambia hasta el sentido de las palabras, por ejemplo: trabajo, que implicaba un lugar determinado para efectuarlo, en tanto en este nuevo acontecer, “trabajo es lo que se hace y no el lugar al que se va”.   Es necesario profundizar y hacer sensible que estas tecnologías en educación, implican tiempo, comprensión de lo recientemente señalado y planificación.  Optimizar la superación de la enorme grieta entre los que cuentan con los recursos suficientes y, paralelamente, continuar proveyéndoselos a los que no lo tienen. Es importantísimo que educación motive profundamente a sus alumnos en el pensamiento científico y creativo, en el trabajar en grupos, con las diversas tecnologías que lo permiten y puedan compartir con los distintos grupos de compañeros con quienes participen. La investigación les encanta a los alumnos de todos los niveles, al igual que comunicar los resultados logrados en tales investigaciones grupales. Las “microinvestigaciones”, que ayudan a desarrollar el pensamiento, como les llama la montevideana Sabina Ximena Inetti Pino. (publicado en Formación IB).  La solidaridad con los compañeros y los valores de la ciudadanía “nos hacen notar que no estamos tan solos atrás de la pantalla.” (Remedios Zafra, “No hay educación sin desconexión”, publicado en Pagina 12,  9-8-21) Y como indica la argentina Dra. María Carmen Buelga Otero, desarrollando un “aprendizaje donde los alumnos tengan una participación activa y lúdica, que los lleve a desarrollar las capacidades de análisis, comprensión y adaptación a los cambios que conllevan al trabajo en forma grupal e integrativa con los compañeros del aula y el docente”. (publicado en Formación IB)

Hace más o menos 70 años, en mi país hubo una dirigente femenina Eva Duarte de Perón, quien logró el voto de mujeres en nuestro país; ella dijo que “donde hay una necesidad hay un derecho que es necesario atender”.

Al neoliberalismo no le interesa atender a los sectores pobres; sólo el Estado puede ocuparse de atender esta situación e intentar paliarla, pero es necesario que en él haya un enfoque popular en las intencionalidades de las políticas públicas. Así puede paliar las consecuencias devastadoras para muchos y equilibrar la situación de los alumnos, de tal suerte que no haya grietas en las posibilidades de comunicación y, por lo tanto, de aprendizaje.

Los profesores y docentes de cada institución educativa, incluyendo en esto a todos los niveles, deben salir a” buscarlos” a los alumnos que dejaron, conversar con ellos, con sus padres, con la comunidad barrial, mostrándoles la importancia que la educación brinda a cada quien, para que logren insertarse nuevamente con interés y dedicación a las actividades de aprendizaje. Todos necesitamos el vínculo humano, con personas, maestros, profesores, compañeros, amigos. No somos exclusivamente seres individuales, somos también seres sociales, que necesitan integrarse. Es necesario que logremos una articulación armónica en todos los establecimientos adonde el encuentro tiene que producirse, además de poder hacerlo.

Las instituciones educativas deben funcionar cual equipo en sus modos de operación. Y efectuar, entre sus propios integrantes, capacitación en servicio, lo cual es también parte de las políticas públicas educativas necesarias, para que todos sean atendidos y considerados con calidad y buena disposición.

Decíamos que las escuelas abrieron porque parecía que la pandemia había pasado, pero van surgiendo nuevas variantes del virus covid. Ante esta situación es indispensable continuar enseñando a cuidarse con lo barbijos, distanciamiento, uso del alcohol y otras aplicaciones que desde el área de salud vayan generando. Los chicos al retornar a las escuelas, en los patios, se sacan los barbijos y se abrazan. Recién se lo colocan al ingresar a las aulas. Es difícil poder controlarlos, ya que los docentes les piden la colocación de tal protección, pero mientras tanto, otros alumnos del grupo grande, se lo vuelven a sacar. Con los abrazos el distanciamiento no se cumple. La vacunación para adolescentes ha comenzado, pero aún carecemos de la vacunación en niños, que está programada, aunque falta su implementación para aquellos menores sin patologías previas.

 Con lo cual estamos indicando la realidad situada de no haber logrado solucionar en demasía todo lo vinculado a esta pandemia. Sigamos enseñando la importancia del cuidado y desarrollemos estrategias pedagógicas y de equipamiento para que retornen los que dejaron.  ¡¡¡Las escuelas abrieron como si pasó…pero aún no pasó!!!

Fuente: https://evaluaccion.es/2018/09/20/examen-sorpresa/

Modificado por última vez enMiércoles, 22 Septiembre 2021 10:30