¿Para qué presente y futuro educamos?: Hacia la escuela que queremos en tiempos de pandemia.

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Profesora Sabina Ximena Inetti Pino
Educación Secundaria, Administración Nacional de Educación Pública (ANEP)

Introducción

Cuando reflexionamos sobre dicha pregunta es necesario interpelarnos de inmediato sobre qué queremos para nuestros alumnos, qué esperan de nosotros y cómo nos visualizamos en el presente teniendo en cuenta un futuro que desafía nuestros proyectos de vida como comunidad educativa en el día a día. También implica aprender nuevas formas de enseñar en tiempos muy cortos, pero de profundos procesos de cambio educativo con una nueva mirada sobre la alteridad que construye nuevos vínculos con nuestros alumnos y colegas. Por ello, en tiempos en donde se presentan grandes desafíos, como el que vivimos actualmente, nos abren nuevas condiciones de posibilidad para construir una nueva escuela desde nuestras propias realidades y contextos.
¿Para qué presente educamos?

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En el año 2020 nos encontramos con un nuevo contexto mundial en donde llevamos adelante un ciclo lectivo en varias modalidades, presencial, a distancia y mixto.

La transición hacia la escuela que queremos comienza el día en que como docentes nos enteramos del cambio de modalidad de nuestras prácticas pasando de la presencialidad a la distancia. Ese día, que lo hago genérico para muchos de nosotros que somos docentes en diversas partes del mundo, es el comienzo de una gran oportunidad para que sobre las incertidumbres se construyan posibilidades y certezas.

Una costumbre muy amena entre los docentes es hablar siempre sobre nuestras prácticas, si vemos algún cambio en particular en nuestros alumnos y cómo van progresando en sus aprendizajes. Ello nos permite, en un contexto de pandemia, coordinar rápidamente y en conjunto. Rápidamente, se amplificaron las redes de trabajo, compartiendo apps, información de cómo utilizar diversas plataformas y cómo diseñar nuestras clases con sus contenidos y narrativas propias en un entorno virtual. Muchos docentes, por diversos motivos, aplican de forma complementaria las plataformas educativas o páginas web para que los contenidos sean accesibles a los alumnos todo el tiempo. Entonces para incorporar más herramientas de trabajo en las plataformas, que ahora nos permiten conectar con nuestros alumnos, nos inscribimos a diversos cursos para estar a la vanguardia sobre cómo articular nuestro rol y a nuestros alumnos en el suyo en el proceso de enseñanza y aprendizaje.

Las formas de organizar la secuencia de contenidos, los cómo, porqué y para qué, teniendo en cuenta los diversos ritmos de aprendizaje de los alumnos, implica un desafío mayor porque ya no tenemos a los alumnos, todos juntos, en un aula, en donde una duda puede ser la de todos. Ahora nos comunicamos a través de una plataforma mirando siempre el encuadre de la cámara de nuestra computadora para que los alumnos nos pudieran ver y escuchar de la mejor manera posible y también nosotros a ellos. La computadora nos conecta, pero las expresiones faciales y corporales no se pueden visualizar siempre, porque a veces los alumnos no tienen la cámara disponible, no funcionan bien por la conexión o como los contextos son tan diversos muchas veces no se desea mostrar el lugar en donde viven. Además de los momentos académicos, también festejamos cumpleaños; encontrarnos para acompañarnos alumnos y docentes integra nuestra propuesta.

Tanto para alumnos y docentes la escuela es nuestro lugar en el mundo. Para los docentes dejar de asistir a ella implica no encontrarse con sus colegas y alumnos, dejar de sentir tanta alegría adolescente de fondo, en el patio y en el aula, parte de nuestro ser nos espera en la escuela, siempre. Para los alumnos, es un lugar de encuentro con sus amigos, de intercambio de experiencias, de aprender a conocerse a sí mismo y de proyectarse hacia el futuro.

Pero también, las clases a distancia, trajo consigo muchos desencuentros. A cualquier docente se le hace muy difícil no saber de sus alumnos. Hay momentos que quedan grabados en el corazón, como cuando te piden en la escuela una lista de los alumnos de los cuales no se tienen noticias, porque los contextos en los que viven son muy diversos, y la única vía para seguir el curso es la presencialidad.

Cuando retornamos a las aulas físicas, entre el diálogo y la alegría, los docentes nos enteramos de muchos aspectos vinculados a la conectividad de nuestros alumnos, a sus dificultades para comprender las consignas y autogestionar tanta cantidad de tareas por semana. Tres grandes temas que se interrelacionan y refuerzan entre sí.

Cuando hablamos de los problemas de conectividad, hacemos referencia a que no todos los alumnos tienen conexión a internet en sus hogares. Muchas familias han podido contratar muy buenas conexiones, dando continuidad al aprendizaje de sus hijos a través de las clases a distancia y organizar de una manera positiva todas las tareas enviadas por los docentes. Pero, a muchas familias se les complica llevar adelante esa inversión ya que ese dinero debía destinarse al alimento diario y es muy razonable en un período en donde el desempleo crece abruptamente.

Todo ello implica que el acceso a la educación para muchos alumnos se dificultara, pues tener conexión hace la diferencia en los períodos de cuarentena. De allí se explican las ausencias de alumnos en las plataformas educativas, el atraso de muchas entregas o de recibirlas a altas horas de la noche. Cuando volvimos a la presencialidad, en el diálogo con los alumnos, conocimos de primera mano muchas realidades que cambian nuestros abordajes para que el acceso a la educación sea para todos.

Las situaciones que pasan nuestros alumnos en sus hogares son muy diversas como todos ya sabemos. Esto implica pensar en las diversas estrategias que deben realizar para estudiar en un espacio que no es la escuela y en el que habitualmente se destina para realizar deberes y no seguir desde la autogestión cursos completos con la cantidad de horas que ello conlleva.

Para muchos de ellos los datos de sus celulares les alcanzan para una semana y tienen que administrar qué tareas realizar, pues por ejemplo la visualización de una clase asincrónica o un documental les implica esperar una nueva recarga que puede demorar más de una semana según sus posibilidades económicas (Inetti Pino, 2021).

A otros alumnos les toca esperar a que sus familiares vuelvan de trabajar para usar la conexión de sus teléfonos celulares. De allí la realización y el envío de las tareas luego de las 20:00 horas y que lógicamente su rendimiento no fuera el mismo porque naturalmente ya se encuentran cansados o les implica cambiar sus hábitos de sueño.

También los alumnos con varios hermanos insertos en la escuela tienen que compartir y rotar el uso del celular familiar ante lo cual se complejiza la situación de seguir de forma paralela un curso. Situaciones muy similares también se presentan en la formación docente o en el ámbito universitario (Inetti Pino, 2021).

Los alumnos no tenían ninguna forma de conectarse a internet, ante lo cual muchas familias y la comunidad educativa se movilizan, para pasar a buscar las tareas a la escuela o llevarlas a los hogares. Además, es necesario aclarar que muchos docentes instalaron su conexión a internet en el momento de comenzar su trabajo a distancia, usaron su celular o crearon su escritorio de trabajo en la casa de algún amigo o familiar que si tuviera conexión. A lo que se deben agregar los roles familiares cotidianos, madre, padre, hermano, abuelo, etc. en un contexto de pandemia.

Otra dificultad consiste en la comprensión de las consignas por parte de los alumnos. Ante lo cual, las mismas se diversificaron en varios pasos más de los habituales aplicando el lenguaje fácil para que sea accesible a todos los alumnos. También se agregan imágenes que enlazadas al texto consolidan significados, audios y videos para que la voz de los docentes y alumnos pueda ser escuchada de forma asincrónica. Esto implica reforzar el acompañamiento y tener en cuenta las diversas sensibilidades ante un contexto en el que el relacionamiento cotidiano no se encuentra presente.

También se presentan dificultades a los alumnos para autogestionar tanta cantidad de tareas por semana, es decir cursos completos. Si un día no tenían conexión se les acumulan las tareas de ese día con el anterior y se les puede hacer una espiral interminable que en lugar de motivar a los alumnos puede hacer que se sature, deje de hacer las tareas o abandone si no tiene un respaldo familiar importante. Ante ello, los docentes nos organizamos para enviar las tareas en determinado día de la semana con fechas de entrega flexibles y así recibir consultas o borradores. Por otro lado, la familia constituye otro pilar fundamental. En muchas oportunidades se pudo coordinar con los familiares para asesorar en cómo acompañar, qué aspectos hacer hincapié en la tarea, realizar consultas, cómo acceder a las plataformas, etc.

Además, cuando volvimos a la presencialidad los docentes y alumnos continuamos trabajando con la plataforma a distancia para complementar actividades como seguir acompañando a los alumnos que no podían asistir al aula por su situación de salud.

Cuando nos dimos cuenta nos encontramos con el cierre de cursos que vino acompañado de proyecciones sobre cómo seguir en el 2021 previendo por las noticias mundiales que la pandemia seguiría un poco más. Pero lo más importante, es que la comunidad educativa sostuvo en el año 2020 todo el proceso de enseñanza y aprendizaje de los alumnos. Las risas, diálogos se escuchan con más fuerza con cada timbre de entrada. Para los docentes, el año 2020 destaca su rol en la sociedad y su empoderamiento al estar presentes en la primera línea de atención a la diversidad.

¿Para qué futuro educamos?

En distintas partes del mundo ha comenzado el segundo ciclo educativo en un contexto de pandemia. Dentro de las posibilidades de cada país, región, continente se organizan y mejoran los conocimientos como estrategias acumuladas en el 2020. La idea base es continuar con lo que ha dado resultado y que implica un gran cambio en los procesos de enseñanza y aprendizaje con una nueva mirada sobre la alteridad que construye nuevos vínculos con nuestros alumnos y colegas. Por ello, en tiempos en donde se presentan grandes desafíos, como el que vivimos actualmente, nos abren nuevas condiciones de posibilidad para construir una nueva escuela desde nuestras propias realidades y contextos.

El año 2020 nos demuestra que dividir la cantidad de alumnos por aula fue un acierto para mantener la distancia social, pero también esto influye en un mejoramiento de la atención a cada alumno en sus preguntas y en su proceso de aprendizaje en general. Tener un aula con más de 30 alumnos como suele suceder no es recomendable y el contexto de pandemia lo permite demostrar. A lo que es necesario agregar que los grupos son más diversos aún por los grandes matices en los aprendizajes de los alumnos debido al contexto del pasado año.  Ante lo cual, es necesario nivelar los aprendizajes durante el año 2021 con lo que falta y prepararlos con los requisitos necesarios para el siguiente curso.

La ampliación de las horas de coordinación entre docentes a través de distintas redes para resolver todo tipo de situaciones permite incrementar la motivación de nuestros alumnos. Esto ha sido un eje crucial. Ante lo cual se hace necesario tener en la presencialidad más horas de coordinación para consolidar experiencias e intervenciones pedagógicas.

La motivación es una herramienta para construir significados y aprender a pensar desde las diversas formas de enseñanza y aprendizaje que se lleva a la práctica día a día e implica un abordaje colectivo. Desde mi humilde opinión debe ser uno de los procesos más difíciles de analizar, pues es tan diverso como alumnos y docentes existentes. Es muy común escuchar qué tema, recurso, entre otros aspectos pueden motivarnos para dar lo máximo y alcanzar nuestros objetivos. Cuando digo “motivarnos” lo expreso como un equipo formado por mis alumnos, colegas, la comunidad educativa y mi persona en una articulación constante.

En el momento de motivar es necesario trabajar de la mano con la curiosidad, la creatividad, sin olvidar la afectividad como la autonomía en la realización de actividades. Es decir, tenemos factores motivacionales intrínsecos como la autoestima y la autosuperación y otros extrínsecos como la evaluación (Inetti Pino, 2020). La sensación de un posible fracaso, ante la saturación de tareas, puede bloquear a un alumno en la finalización de su curso o  la preparación de un examen. Es por ello muy importante generar empatía con los alumnos y que se perciba una actitud positiva hacia ellos me ha dado muchas alegrías. Muchos de los aspectos antes mencionados los conocemos a través del diálogo con los alumnos (Inetti Pino, 2020).

Otro aspecto que también construye una nueva relación del alumno en el proceso de enseñanza y aprendizaje, en situaciones de clases a distancia o modalidad mixta, es su relación con la lectura y escritura a través de la mediación de tecnologías de la información y comunicación (TIC). Esto implica la promoción de la lectura en el aula virtual se evalúa a través de la web, el blog y la wiki. Además, el uso de estas plataformas ha ampliado los tipos, lenguajes y soportes de lectura. Los alumnos valoran positivamente el hecho de que Internet rompe los muros del aula debido a que les permite comunicarse con otros actores sociales. Esta forma de trabajar consigue transformar las tareas en prácticas de comunicación real y, la lectura individual, en lectura social y compartida con prácticas multimodales, multimedia y transmedia que incrementan el interés cognitivo, emocional y atencional (Lluch et al, 2017).

Los docentes cuando suben y comparten sus actividades en un blog ven que sus experiencias se convierten en un bien público y que otros docentes pueden diversificar según sus necesidades. De forma paralela el blog se vuelve la historia del recorrido realizado como docente.

Ante ello, las nuevas prácticas culturales transversalizan a la alfabetización tradicional y la lectura se realiza a través de nuevas herramientas. Ahora además de utilizar el texto escrito para comunicar contenido, se añaden imágenes, videos, mapas e hiperenlaces, como mencionamos anteriormente, que permiten conectar con cualquier tipo de material que pueda ser útil para su propósito comunicativo. Ya no se limita al papel o al libro de texto original, sino que los blogs son un universo de contenidos variados e interconectados con todo tipo de géneros textuales y herramientas e incorporando cualquier propuesta nueva que ofrece la virtualidad (Lluch et al, 2017).

Además, los contenidos compartidos en el blog permiten la lectura asociada con finalidades comunicativas y pedagógicas como reflexionar y ofrecer información de prácticas lectoras, elaborar una guía del trabajo o desarrollar un proyecto docente.

Las tecnologías destacan el potencial visual de la escritura con nuevas configuraciones entre la imagen y la escritura en pantalla a través de fuentes, negritas, itálicas, color, disposición , etc. Por lo cual, la forma visual de la escritura es un significado diseñado y la visualización de la palabra contribuye a cómo los alumnos construyen dicho significado. La relación espacial entre imagen y escritura brinda un significado que también es diseñado (Jewitt, 2005). Las cualidades de las fuentes empleadas son muy importantes para el posicionamiento textual del alumno debido a que la escritura en la pantalla se puede volver “totalmente visual”, es decir que el “contenido” se transforma en visual cuando es o muy grande o pequeña para relacionarse con la práctica de la lectura (Jewitt, 2002).

Según Jewitt (2002) los alumnos jerarquizan un modo de leer sobre otros cuando leen los textos multimodales privilegiando la imagen y el color por sobre la escritura debido a que el carácter multimodal de la pantalla no indica un único punto de entrada sino múltiples. Además, el alumno tiene que construir una narrativa o imponer sus propios significados a través de su recorrido a través del texto. Ante lo cual, las directrices que planteamos en las consignas deben pautar la secuencia de la tarea paso a paso (Inetti Pino, 2020) e implicar un nuevo proceso interrogativo en donde los alumnos descubran la relación entre la pregunta inicial y las preguntas mediadoras que enlazan con la realidad como si fuera una espiral continua en la construcción del conocimiento. El acto de preguntar debe abrir paso a la curiosidad teniendo en cuenta las habilidades de búsqueda de información de la alfabetización digital. Además, es necesario que el proceso realidad-concepto-realidad sea muy claro y explícito. El concepto es una mediación que es interpelado con nuestras preguntas al contrastarlo con la realidad. Los nuevos paradigmas educativos nacen de ese proceso constante que la pregunta aporta al conocimiento de docentes y alumnos de su realidad cotidiana (Inetti Pino, 2020).

Otro aspecto importante del carácter multimodal de las tecnologías es que se produce una tensión entre la concepción tradicional de alfabetismo, que tiene el lenguaje en su centro con formas tradicionales de evaluación con la escritura a mano y la ortografía y las habilidades que las tecnologías demandan a los alumnos cómo encontrar, seleccionar, procesar y presentar información de Internet, etc. (Jewitt, 2005) e implica la alfabetización digital de toda la comunidad educativa.

En el año 2020, las dificultades de acceso a las plataformas y de las habilidades mencionadas trajo aparejadas muchas frustraciones de los alumnos, docentes y familias. A lo que debemos sumar que cuando hablamos de un proceso de enseñanza y aprendizaje el diálogo, es decir la comunicación, es base de todo proceso de enseñanza y aprendizaje. Son muchos los modelos de comunicación aplicados en el ámbito educativo, pero como recién comenzamos el año 2021 sería muy interesante que en la escuela se hable de un «modelo feed-feed» (Aparici, 2011) en el que docentes y alumnos, durante el proceso comunicativo, se alimentan comunicacional e informativamente todos con todos. Más que un proceso de refuerzo de mensajes debe entenderse como un acto de construcción y de conexión entre ellos en la mayor horizontalidad posible. La idea es que los docentes puedan establecer relaciones comunicativas y de producción de conocimiento colaborativas con sus alumnos, donde todos aprenden con todos. Lo que implica que los alumnos pueden construir sus propios mapas y conducir sus exploraciones con un mismo punto de partida y diversos puntos de llegada en la construcción del conocimiento. Los alumnos crean, modifican, construyen, se convierten en coautores de conocimiento colectivo.

Para ello es necesario aplicar una pedagogía que integre la alteridad como la disposición a la coautoría, a la interactividad desde el diálogo y la humildad para la participación activa de nuestros alumnos (Inetti Pino, 2020).

Reflexiones finales

Actualmente, los docentes nos encontramos situados en un comienzo de clases con un gran bagaje de aprendizajes sobre cómo trabajar en un contexto de pandemia siendo central las articulaciones con la comunidad educativa en su conjunto y la familia.

No sabemos cuándo la pandemia quedará atrás, pero si los docentes nos encontramos en condiciones de proponer una nueva escuela que integre todas las experiencias adquiridas en el año 2020 y que seguiremos consolidando en el presente año.

Sin dudas, la escuela que queremos tiene en cuenta la atención a la diversidad de los alumnos en sus aprendizajes, en su ser adolescente; es una escuela para todos, para alumnos con y sin discapacidad.

La comunicación y coordinación entre docentes se hace doblemente necesaria, para pensar desde un colectivo que con su trabajo ya traspasa las fronteras de la escuela física sino también de aquella que se construye a la distancia para garantizar el derecho y el acceso a la educación de los alumnos.

La escuela que queremos tiene en cuenta el contexto de los alumnos, su cosmovisión y los integra, para que, en el diálogo con los docentes, pueda construir un proyecto de vida lleno de posibilidades. Es una escuela que posiciona a los docentes como Profesionales de la Educación y les brinda las herramientas necesarias para su continua formación docente.

Por lo tanto, es una escuela cooperativa, que tiene en cuenta al alumno y al docente desde su integralidad. En donde los derechos se amplifican gracias a las nuevas modalidades de comunicación, la alteridad, la formación continua, los diseños de procesos de enseñanza y aprendizaje inclusivos para todos los alumnos y las familias que los acompañan.

Ahora nos encontramos en una escuela en transición, el año 2019 quedó atrás, en el 2020 los docentes sacamos adelante la educación junto a las familias y el 2021 nos depara volcar todo el conocimiento acumulado para construir la escuela que queremos.

Bibliografía

Aparici, R.  (2011). La educación 2.0 y las nuevas alfabetizaciones. Barcelona: Gedisa.

Inetti Pino, Sabina Ximena (2020). La alfabetización mediada por las TIC. Comunidad de Educadores de la Red Iberoamericana de Docentes. Madrid: Asociación Formación IB.

Inetti Pino, Sabina Ximena (2020). Motivar para la autosuperación. Madrid: Asociación Formación IB.

Inetti Pino, Sabina Ximena (2020). La Educación basada en respuestas a preguntas inexistentes. Madrid: Asociación Formación IB.

Inetti Pino, Sabina Ximena (2020). Por una Pedagogía de la Alteridad. Madrid: Asociación Formación IB.

Inetti Pino, Sabina Ximena (2021). Por el acceso a la Educación: el Derecho a la conexión a internet gratuita para alumnos y docentes. Madrid: Asociación Formación IB.

Jewitt, C. (2002). The move from page to screen: The multimodal reshaping of school English. Journal of Visual Communication, 1(2), 171/196.

Jewitt, C. (2005) Multimodalidad, “lectura” y “escritura” para el siglo XXI Por Carey Jewitt Universidad de Londres, Reino Unido en Discourse: Studies in the Cultural Politics of Education, Vol. 26, N° 3, Septiembre de 2005. pp. 315–331.

Lluch, G., Esteve, A., Calvo, V. y  Monar, M. (2017).“El Quijote o Tirant lo Blanc entre blogs y Google Maps” en Cómo leemos en la sociedad digital. Lectores, booktubers y prosumidores. Madrid: Editorial Ariel y Fundación Telefónica.

Como citar:

Inetti Pino, S. (2021). ¿Para qué presente y futuro educamos?: Hacia la escuela que queremos en tiempos de pandemia. Revista Iberoamericana de Docentes https://revistaib.com/blogrevistaib/presente

Modificado por última vez enMartes, 23 Marzo 2021 12:07